Mi experiencia de meditación en un cuarto oscuro

«Cuando la oscuridad entra en ti, tú entras en ella. Siempre es recíproca, mutua
(Osho – El libro de los secretos)

Espera a que sea de noche, apaga las luces, entra al rincón más oscuro de tu casa, cierra los ojos y cúbrelos, ahora imagina solo ver eso durante casi dos días…

A las personas que les he compartido mi experiencia, cuando les dije que estuve 42 horas en un cuarto oscuro me hacían algunas preguntas como “¿podías leer? ¿pusiste música? ¿checabas la hora en el celular? ¿qué hacías en el día? ¿te aburriste? ¿pudiste dormir? ¿te dio miedo?”. Para entrar a la pequeña habitación subterránea construida en piedra a modo de cueva, lo haces bajando unas escaleras. Permanece encendido un pequeño foco de luz roja mientras te preparas y que cuando apagas, te deja sumergido en un espacio negro sin fondo. El techo y las ventanas están cubiertas de una tela negra gruesa de manera que no pudiera filtrarse ningún destello de luz. Hasta el foquito rojo del pequeño control remoto del aire acondicionado estaba cubierto con varias capas de cinta adhesiva negra. No sabía si era de día o de noche, pues la oscuridad era absoluta, de modo que la mitad de estas dudas iniciales considero quedan resueltas. También me dí cuenta de que el aburrimiento es un concepto muy relativo, porque está relacionado con el deseo y la necesidad de mantener estimulada nuestra mente. De manera que, en la calma de un cuarto oscuro gradualmente se va eliminando esta constante necesidad de estimulación, y vas perdiendo cierto interés por las distracciones externas con las que vivimos (celular, música, lectura, tv)

He sido una curiosa de la vida espiritual toda mi vida. Estudié en un colegio católico en la secundaria sin siquiera haber sido bautizada. En mi adolescencia mientras las niñas hablaban de las series de TV y los chicos guapos de la cuadra donde vivíamos yo pasaba horas con mi padrino aprendiendo sobre Dios y entonando canciones de Silvio Rodríguez. Mi padrino estudiaba en un seminario para ser sacerdote así que su conocimiento del tema era amplio y abierto, de modo que amaba las clases informales de catecismo con él. Son memorias que llevo sembradas en mi alma. Los dos hemos sido siempre unos incansables buscadores y hoy después de casi 30 años nos sigue uniendo la misma incertidumbre. Durante casi cinco años estudié la biblia con los Testigos de Jehová, un par más conocí a los adventistas, me bauticé, tomé la primera comunión, me confirmé y casé por la Iglesia. He hecho muchos retiros espirituales, con monjes budistas, de distintos tipos de yoga (el yoga tiene una esencia primaria espiritual), de sanación y he leído unos tantos libros. Medito a diario y había investigado mucho sobre el tema, así que me sentí lista para vivir la experiencia.

¿Por qué una meditación de varios días en un cuarto oscuro?

«La oscuridad actualiza sucesivamente estados más elevados de la conciencia divina, correspondientes a la síntesis y acumulación de las sustancias químicas psicodélicas del cerebro. La melatonina, una hormona reguladora, acalla el cuerpo y la mente en su preparación para realidades más sutiles de niveles de conciencia más elevados (días 1 a 3). La pinolina, que afecta a los neurotransmisores del cerebro, permite acceder a visiones y estados de sueño que emergen en nuestra conciencia consciente (días 3 a 5). En última instancia, el cerebro sintetiza las “moléculas del espíritu”, hexametodi-dimetiltriptamina (5MeODMT) y dimetiltriptamina (DMT), que facilitan las experiencias trascendentales de amor y compasión universales (días 6 a 12). La melatonina, la “molécula del sueño”, se produce en la glándula pineal, en respuesta a la oscuridad de la noche y a los ritmos circadianos de luz y oscuridad que están programados en el hipotálamo, una glándula endocrina ubicada en lo profundo del cerebro. La melatonina afecta a los sistemas de órganos principales, calmando el sistema nervioso simpático y permitiendo un rejuvenecimiento diario de cuerpo y mente. En el Cuarto Oscuro, la melatonina se acumula de forma progresiva en el cerebro»[i].

La meditación en cuarto oscuro ha sido utilizada desde épocas inmemorables por practicantes de civilizaciones místicas antiguas. Tanto en oriente dentro del taoísmo, el budismo tibetano, los hindús, yoguis, como también en occidente en las tradiciones maya, aztecas, kogui, navajo, etc. Algunos historiadores sugieren que los antiguos egipcios y mayas también practicaban una forma de retiro de oscuridad, que tradicionalmente duraba diez (10) días[1].  Osho también aporta gran claridad acerca de la oscuridad y de la necesidad de entregarse a ella. Habla sobre la «oscuridad negativa», un concepto que describe la «parte oscura de nuestro ser» (los miedos asociados con nuestro mundo subconsciente), mientras que la «oscuridad real» es trascendental, la cual aporta una profunda transformación de nuestro ámbito subconsciente.

El Tao dice: «Cuando te introduces en la oscuridad y ésta se vuelve absoluta, la oscuridad pronto se vuelve luz» – Mantak Chia.

Las primeras horas en oscuridad sientes mucho sueño. Había leído en las recomendaciones dormir suficiente durante los días previos, cosa que no hice, así que calculo que de las 42 horas al menos la mitad estuve en sueño profundo. Algunas veces creí haberme dormido con los ojos abiertos. En las primeras horas me dolía tremendamente la cabeza, pues los ojos buscan recuperarse de la sobreestimulación del mundo visual y se acostumbran a ver nada, también nuestra mente hace un esfuerzo formidable al deshacerse del apego a las preocupaciones mentales y pensamientos. Pasadas las horas empiezas a reconocer el espacio, las distancias y formas de los objetos cada vez con más facilidad. También es impresionante como el cerebro empieza a activar como una especie de mecanismo de sobrevivencia en la que se agudizan el resto de los sentidos, incluyendo la intuición. Como no tenía idea del tiempo, si ponía atención, podía escuchar los distintos sonidos de las olas del mar en la distancia y de alguna forma asociar la calma del mar con la noche y el revuelo del mismo, con el día. Prácticamente ayuné con la idea de usar mi energía para las meditaciones profundas y evitar el desgaste que se genera durante la digestión de los alimentos. Así que solo llevé algunas frutas y semillas. Aún recuerdo cuando abrí el envase de mis frutas el olor dulce la guayaba en la que se sumergió todo el espacio. Permaneció presente en mi olfato durante largo rato. Su sabor era inigualable, lo pude saborear con especial deleite. El resto de las horas las pasé meditando.

Como no hay horario, rutina, ni día, ni noche, ni distracciones en ese pequeño espacio, comes cuando tienes hambre, duermes si tienes sueño y vas al baño igual. Todo es simple. Los límites y las formas se disuelven. Cuando hay luz, estás definido porque puedes ver. En la oscuridad, nada lo está; todo se funde en un solo espectro: en nada. Te vuelves más intuitivo. No, tampoco sentí miedo.

¿Por qué Dios ha sido simbolizado en todas partes como luz?

Sin la intención de abrir un debate teológico, comparto un texto que produjo un profundo entendimiento sobre esta pregunta., tomado de “El libro de los secretos de Osho “No porque Dios sea luz, sino porque el hombre le tiene miedo a la oscuridad. Este es un miedo humano: nos gusta la luz y nos asusta la oscuridad, de modo que no podemos concebir a Dios como oscuridad, como negrura. El hombre se ha cerrado completamente contra la oscuridad. Hubo razones, razones históricas: porque la noche era muy peligrosa, y el hombre estaba en cuevas o en selvas. De día estaba más seguro: podía ver lo que le rodeaba, y ningún animal salvaje podía atacarle; o podía tomar medidas, alguna defensa; al menos, podía escapar. Pero por la noche había oscuridad en todas partes y estaba desvalido, así que se asustó; y ese miedo ha entrado en el inconsciente, todavía tenemos miedo. Una cosa más, debido a este miedo, el hombre empezó a adorar el fuego. Cuando se descubrió el fuego, el fuego se volvió un dios. No es porque el fuego sea un dios, sino debido al miedo a la oscuridad. Durante el día había luz y no había miedo, el hombre estaba más protegido. Por la noche había oscuridad, así es que cuando se descubrió el fuego, por supuesto, el fuego se convirtió en un dios, el más grande. 

Ya no vivimos en cuevas y no estamos a merced de animales salvajes, nadie va a atacarnos; pero el miedo sigue ahí. Ha ido muy hondo, porque la mente humana tuvo miedo durante millones de años. Tu inconsciente no es tuyo propio; es el colectivo, es hereditario, lo has recibido. El miedo el sigue ahí, y debido a ese miedo no puedes tener una comunión con la oscuridad.  Le tenemos tanto miedo que hemos creado muchas fuentes de luz meramente como protección, y vivimos en un mundo alumbrado

De verdad somos tan incrédulos pensando que “vemos”, cuando en realidad vivimos totalmente a ciegas. Robotizados, en automático, apegados, llenos de ego, enfermos, programados, sin cuestionarnos. Hemos perdido la sutileza de usar nuestros sentidos, de usar la intuición. Vivimos en las sombras, dormidos, rodeados de una contaminación lumínica y tan lejos de despertarnos

La oscuridad es un milagro que además de otorgarnos el privilegio de la vida, nos permite apreciar la belleza del cielo, las estrellas y conocer los secretos que encierra el universo y su creación. Los astrónomos han estudiado por años el misterio que encierran los agujeros negros. Estudios científicos sugieren que La Vía Láctea tiene su propio agujero negro supermasivo en su centro, totalmente fascinante. La tierra gira para regalarnos cada día el majestuoso horizonte de lo oscuro. ¿Quién no se ha quedado atónito ante un atardecer? La procreación en el vientre materno ocurre en total oscuridad. Los bebés nacen con una visión limitada y solo pueden percibir cambios en la intensidad de la luz, probablemente en una escala de blanco, negro y grises; pero pueden reconocer la voz de su madre, el latido de su corazón, el calor de su cuerpo para sentirse totalmente seguros.

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También todas nuestras funciones vitales obedecen a un armonioso ciclo de luz y oscuridad.  Mientras dormidos se desarrollan muchas de las funciones vitales del organismo. Durante el sueño ahorramos energía, reparamos los tejidos, se fabrican nuevas proteínas, nuestro sistema inmunitario se regula y se llevan a cabo las funciones necesarias para mantener su equilibrio. También durante la noche se libera  melatonina “la hormona de la oscuridad” y se produce la eliminación de desechos y toxinas de nuestro organismo.  El sueño profundo y adecuado esta también relacionado con la salud mental y emocional, el aprendizaje y la memoria.

 

Allan Rechtschaffen, uno de los investigadores del sueño más prominentes del mundo, afirmó en 1978: «Si el sueño no sirviera a una función absolutamente vital, sería el mayor error cometido jamás por la evolución». Y la mayoría, dormimos de noche y a oscuras, que yo sepa.

Un hombre ciego de nacimiento no sabe lo que significa la oscuridad. De forma similar, sólo el conocedor sabe que él no lo sabe. El sueño es meramente un lapso en la memoria. La vida continúa” Sri Nisargadatta Maharaj

Ahora, después de esta experiencia respeto mucho más el poder de nuestra mente y su capacidad de adaptación y de creación. Entre las muchas vívidas visiones que experimenté, en un momento de intenso calor alcancé el pequeño control para encender el clima, pero a pesar de las indicaciones que en forma insistente me dieron antes de entrar al cuarto oscuro, olvidé por completo cómo usarlo, así que mi pensamiento vagaba tratando de recordar la ubicación de los diminutos botones ovalados. Puedo con total certeza asegurarles que en un momento pude ver ese pequeño control blanco remendado con cinta negra claramente frente a mis ojos escépticos, fascinados y desconcertados que rápidamente grabaron el uso de cada botón. Pude encender, apagar, cambiar la temperatura a partir de entonces. “Lo que piensas, lo proyectas y lo creas” pensé. “Así que, si hay luz en tu interior, eso mismo proyectarás, aunque ésta sea inaccesible” Y mi alma sintió una paz indescriptible.

Desde entonces duermo en completa oscuridad, y he cambiado mi patrón de pensamientos conociendo con profundo respeto lo que mi mente es capaz de crear. Visualizo con más intención y convencimiento. Medito con los ojos cubiertos antes de la salida del sol y espero con ansías poder vivir esta idílica experiencia por más tiempo. Siempre he sentido que la oscuridad al igual que la luz es parte de todo ser, pero entiendo ahora que, a lo que realmente tememos es a nuestras sombras internas, nuestros miedos fundados, a nuestros propios pensamientos, a no aceptarnos, a nuestra incredulidad y a nuestra inseguridad. Haya luz o haya oscuridad, todo lo que nos inquieta no está afuera, está dentro de nosotros mismos.

“Un monje pasa el día con un viejo maestro. Por la noche, se dispone a regresar a su casa, pero la noche es oscura. Regresa al lado del maestro y le dice:

– No voy a poder volver a mi casa debido a la oscuridad.

Entonces, el maestro le dice:

– ¡Espera! Voy a darte una vela.

Toma una vela encendida, la alarga al monje, pero en el momento de dársela, la apaga y el discípulo se ilumina.

Maestro: Tú eres la vela. Tú eres la luz. Todos estamos en la oscuridad. La oscuridad es la luz.[ii]

Con 💗, Danielle Romero

Fuentes consultas:

https://www.jornada.com.mx/2016/01/19/opinion/a03a1cie

https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/beneficios-del-sueo-657/las-funciones-vitales-del-sueo-13748

https://www.lavanguardia.com/ciencia/cuerpo-humano/20180305/441240944370/preguntas-big-vang-por-que-dormir-necesario-sueno-funcion.html

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-91902018000200160

https://www.efesalud.com/melatonina-la-hormona-de-la-oscuridad/

[1] https://hridaya-yoga.com/es/retiros-de-oscuridad-la-perspectiva-hridaya/

[i] https://hridaya-yoga.com/es/retiros-de-oscuridad-la-perspectiva-hridaya/

[ii] Cuento “El dedo y la luna” de Alejandro Jodorowsky


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