Los jugos verdes son maravillosos pero no son milagrosos

La primera riqueza es la salud” – Ralph Waldo Emerson

Soy una persona muy racional, y siempre me ha gustado ver las dos caras de una moneda. Cuestionarnos nos prepara para tomar mejores decisiones. Soy promotora de los jugos verdes y son una parte fundamental de nuestra alimentación en casa. Los tomamos a diario, a primera hora, casi de forma religiosa. Estoy absolutamente convencida que ha repercutido en la buena salud de mis hijos y en la mía propia. Cuando mis hijos se van a la escuela con dos zanahorias, un puñado de kale, medio pepino, unas varas de apio y media manzana en el estómago y los despido en el autobús, siento tranquilidad de saber que van bien nutridos y con la energía necesaria para un día de aprendizaje. Imagino que se van con una especie de escudo protector.

Pero, los jugos verdes por sí solos no son milagrosos. No curan la diabetes, no controlan el azúcar en la sangre, no queman la grasa, ni curan la gastritis,  y tampoco ayudan a bajar de peso si no lo combinamos con una dieta y estilo de vida saludable. No sirve comernos la hamburguesa de McDonalds a las 8 de la noche, con un refresco light y medio kilo de papas fritas, y al otro día tomarnos un “jugo detox”. No. Así no funciona. Es por eso que me he reservado de publicar recetas de jugos para padecimientos específicos, porque si bien está muy documentado y probado (incluso en mi experiencia propia) que ciertos jugos, si se toman con regularidad ayudan a mejorar ciertas condiciones de salud; prefiero que no nos quedemos con la idea de que tomando un jugo específico pero continuando con nuestros malos hábitos alimenticios, es suficiente para darle un revés a nuestra salud.

Los jugos verdes no son un medicamento. Son un alimento extraordinario y un excelente alternativa para incrementar el consumo de vegetales en su estado crudo, que nos aportan vitaminas, minerales, enzimas y antioxidantes esenciales para el buen funcionamiento de nuestro organismo, pero funcionan mejor como complemento de un estilo de vida saludable. Es una forma maravillosa y sencilla de reponer el desgaste de nutrientes por nuestro complicado estilo de vida. Comemos en la calle, comemos a deshoras y comemos mal. Mi abuela vivió 94 años y jamás se enfermó, no tomaba jugos verdes pero tenía una vida tranquila, comía las frutas de todos los árboles que tenía sembrados en el patio de su casa (poncigué, mango, naranja, granadas y guayabas), sopa de pescado prácticamente a diario, con cualquier cantidad de verduras y los granos no faltaban en la mesa.  Jamás la vi tomar un refresco. Claro que es complicado para nosotros hacer eso dentro de la sociedad moderna en la que vivimos, pero podemos lograrlo.

Lo cierto es, mis queridos seguidores, que hay que comer frutas y verduras,  eliminar la comida chatarra y limitar la procesada, hay que mantener una vida activa, bajarle al estrés, tomar agua pura que es la mejor forma de hidratarnos, hay que comer porciones adecuadas,  darle un descansando a nuestro sistema digestivo, evitar comer muy pesado en las noches y muy tarde, dormir bien, evitar los refrescos, sodas y jugos envasados, las grasas saturadas y el azúcar refinada. ¡También hay que sonreir mucho!

¿Cómo aprovechamos entonces mejor los beneficios de un jugo verde?

🍺🌿🌱🥕¡Un jugo verde diario variado + un estilo de vida saludable! 💪🍎🏊🥗

En mi experiencia, y la de mi familia, es así como funciona tener una salud inquebrantable. Les aseguro que se sentirán como nunca, de buen humor, llenos de energía y con la mente clara, tendrán una piel, cabello y uñas sanas, un peso saludable y sobretodo, un sistema inmunológico fuerte capaz de defenderse en el momento que surja algún desequilibrio en nuestra salud.

Con mucho amor,

Dany ❤.


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